
Es curiosa la cantidad de películas, documentales y especiales que en estos días podemos ver en los cines y la televisión que tocan temas sobre el medio ambiente, las consecuencias de su descuido por nuestra parte, y el futuro que nos espera si no comenzamos a tomar consciencia de una buena vez…
Mas los dibujantes de anime y manga no son ajenos a este tipo de temática; pues la humanidad, naturaleza y tecnología, son aspectos que caracterizan muchos de sus trabajos.
Más allá de poder ver ciudades totalmente destruidas y contaminadas, habitadas por seres completamente modificados por diversos agentes que amenazan a la raza humana, hasta la reconstrucción del mundo por medio de poderes sobrenaturales o acción de la propia madre naturaleza, estos tipos de anime poseen un trasfondo único más allá de la trama misma.
Un ejemplo claro de ello es “Nausicaä del Valle del Viento” (Kaze no Tani no Naushika), manga del director Hayao Miyasaki que en 1984 fue llevado a la pantalla grande abarcando los dos primeros tomos en la película.
La trama de la película circula en relación a la princesa Nausicaä y su lucha por detener la guerra entre Torumekia y Durku; sin embargo, más allá de eso vemos como Miyazaki introduce temas ecológicos en los cuales nos enseña que la misma naturaleza tiene un papel vital en la recuperación del planeta al buscar purificarse y ayudarse con grandes esfuerzos a pesar de que la raza humana con sus actos dificulten aquel progreso.
Otro anime que cuenta con ésta temática es “La princesa de los espíritus vengadores” (Mononoke Hime) lanzada en 1997. Se ambienta en el Japón medieval “narrando” la guerra existente entre los seres sobrenaturales del bosque encabezados por la princesa Mononoke y los seres humanos que explotan y contaminan sus recursos liderados por Lady Eboshi. El mediador de ambos bandos será Ashitaka, el joven exiliado de su pueblo debido a una maldición, que, al buscar la cura de ella se encuentra con aquel conflicto. Tras la historia podemos ver muchas situaciones en las cuales la princesa se vale de los recursos de la naturaleza; también ya en el final de la película el ciclo de la vida como se regenera y comienza un nuevo inicio.
-Alexandra Florián Silva-
Mas los dibujantes de anime y manga no son ajenos a este tipo de temática; pues la humanidad, naturaleza y tecnología, son aspectos que caracterizan muchos de sus trabajos.
Más allá de poder ver ciudades totalmente destruidas y contaminadas, habitadas por seres completamente modificados por diversos agentes que amenazan a la raza humana, hasta la reconstrucción del mundo por medio de poderes sobrenaturales o acción de la propia madre naturaleza, estos tipos de anime poseen un trasfondo único más allá de la trama misma.
Un ejemplo claro de ello es “Nausicaä del Valle del Viento” (Kaze no Tani no Naushika), manga del director Hayao Miyasaki que en 1984 fue llevado a la pantalla grande abarcando los dos primeros tomos en la película.
La trama de la película circula en relación a la princesa Nausicaä y su lucha por detener la guerra entre Torumekia y Durku; sin embargo, más allá de eso vemos como Miyazaki introduce temas ecológicos en los cuales nos enseña que la misma naturaleza tiene un papel vital en la recuperación del planeta al buscar purificarse y ayudarse con grandes esfuerzos a pesar de que la raza humana con sus actos dificulten aquel progreso.
Otro anime que cuenta con ésta temática es “La princesa de los espíritus vengadores” (Mononoke Hime) lanzada en 1997. Se ambienta en el Japón medieval “narrando” la guerra existente entre los seres sobrenaturales del bosque encabezados por la princesa Mononoke y los seres humanos que explotan y contaminan sus recursos liderados por Lady Eboshi. El mediador de ambos bandos será Ashitaka, el joven exiliado de su pueblo debido a una maldición, que, al buscar la cura de ella se encuentra con aquel conflicto. Tras la historia podemos ver muchas situaciones en las cuales la princesa se vale de los recursos de la naturaleza; también ya en el final de la película el ciclo de la vida como se regenera y comienza un nuevo inicio.
-Alexandra Florián Silva-


